jueves, septiembre 13, 2012

3 -Otoño


El problema con dejar de pensar es que cuando uno deja de pensar empieza a sentir.

Recuerdo el momento exacto en el que empecé a sentir: cuando mi madre me dejó en la puerta de la oficina de admisiones cuando fui a dejar mis papeles para el examen de ubicación. Me entregaron un turno, me senté y de pronto ya no estaba despreocupada en lo absoluto. Era la única de mis compañeras que tenía cita ese día (porque me había despreocupado y me había inscrito después que las otras) y yo jamás he sido de hablar con desconocidos, pero el aislamiento que sentí mientras estuve allí esperando mi turno se magnificaba por el hecho de que todos los demás estaban igual de callados que yo. Veía las caras de aprehensión en los demás y rogaba que yo no me viera tan traumatizada. Todos querían lo mismo que yo, pero seguramente no estaban haciendo lo mismo que yo para lograrlo. Que era nada. ¿Cómo iba yo a competir con gente que se estaba preparando de verdad para el examen? ¿Por qué no había estado pensando? Fue otro de esos muchos encontrones con la realidad que tuve desde ese invierno.

Por ley de Murphy, en esa época empezamos a ver en las clases de los domingos un tema en el que diestra hasta entonces y esa creencia me fue arrebatada sin compasión. Los días pasaron, llevándose cada uno sigilosamente una parte de mi convicción. Me esforcé por no demostrarlo, así que estaré encantada si me dicen que nunca me vieron preocupada.

La última semana previa al examen fue un caos emocional. A ratos me veía alimentando las tortugas del campus, a ratos me veía haciendo colas para arañar un cupo en la Estatal. A ratos no veía nada.
La mañana en la que iría a dar el examen dimos un trimestral de Matemáticas en el colegio y lo vi tan fácil que me encontré despreocupada otra vez. Eso me duró menos de dos horas. En cuanto puse un pie fuera del colegio parecía que el único propósito de los órganos de mi cuerpo fuera mostrarme de cuántas maneras diferentes podían retorcerse y comprimirse.

Los minutos que pasé sentada en una de las bancas en el campus Peñas esperando que lleguen las hojas del examen deben ser de los más desesperantes que he vivido. El estado de las otras personas, que por lo general no es parte de mis preocupaciones, nuevamente me perturbaba. Ese día mi madre estaba tan paranoica como siempre y me hizo llevar tres o cuatro lápices número 2, de esos para el examen. Uno de ellos me lo pidió prestado una chica de entre los desconocidos alterados en el salón y hace poco me enteré de que la ahora conozco: es mi compañera de clases y yo ni enterada de que era la misma persona.

Si la incertidumbre de la espera fue el vértigo de quien está al borde de un barranco, la recepción de las hojas fueron los golpes que se va dando el cuerpo en las rocas al ir cayendo al vacío. Una tras otra las preguntas me iban asestando pedradas, ¿qué diablos es esto?
Cuando salí de ese salón estaba en shock. No veía, ni oía, ni pensaba, pero tampoco sentía y eso era un consuelo.

Le di gracias a Dios, al cosmos, al karma y hasta aquí. Declaré que no quería pensar más en el asunto y elaboré un plan B en caso que hubiera agradecido a Dios, el cosmos y el karma demasiado pronto. Fueron días de una dulce calma artificial. Me sentí muchísimo mejor que antes del examen y tuve éxito en olvidar el tema gracias a mi bendita mala memoria. La ignorancia es felicidad.

Estaba yo tan inmersa en esta amnesia autoinducida que un día me dijeron: "¡¡¡Karla, ya están los resultados de la ESPOL!!!" y yo no pude soltar más que un sincero: "¡¿Qué?!" Estaba totalmente perdida. Y creo que quien me dijo fue la misma Paola, pero no estoy segura, en ese momento había vuelto un de ese shock post-examen.

No tenía internet, fui al cyber. Había pasado al pre. ASDGHFHGLAJHKLADSJLKAJDÑLAKJSFJKLHDFKAJSHDKJAS.
Tengo en facebook una captura de pantalla conmemorativa y todo, fue bastante wai.

sábado, mayo 12, 2012

Un año como tortuga y otro no: 2 -Verano


En esa época de las pasantías recordaba que en mi pasado lejano, en esos tiempos en los que me torturaban psicológicamente en ese reclusorio al que llamaba escuela, había ido a un curso de computación bastante inútil –ya que no recuerdo el curso en sí, así que habrá sido inútil– en COPOL.

Así también empecé a notar los buses de la ESPOL en la ciudad. Digo la ciudad, pero no me siento bien al llamar a la vía Daule "la ciudad".
En retrospectiva y especialmente en este asunto de los buses, en esta etapa siento que era yo como una joven muchacha enamorada: veía pasar los buses con el nombre de ese ideal que se iba formando en mi mente idiotizada y sentía que me acercaban a él, los veía como un puente, como una señal del destino. Es más, los veía  modernos, plácidamente medio vacíos (la soledad para mí es plácida), cómodos… una idea para beneficio de los estudiantes, una prueba de que la ESPOL me quería y me quería bien, con todos los detalles que pudiera darme para hacerme sentir más a gusto. Por supuesto, es de conocimiento popular que las jóvenes muchachas enamoradas, a más de fijarse en detalles ridículos y romantizarlos, están ciegas.

Pues bueh. Terminaron las pasantías, volví a clases y  me encontré con que en realidad algunas personas querían entrar a la ESPOL y eran mucho más serias que yo en el asunto. Es más, creo que si no fuera por Paola (¡Paola!, la verdadera caridad encarnada) es posible que no estuviera escribiendo esta entrada: compartiendo información que yo no me había dignado a buscar, explicando el proceso que yo no acababa de entender, recordando fechas que yo olvidaba… en serio. Y nuestro profesor de Matemáticas, que nos dio clases los domingos para prepararnos… no creo que yo hubiera tenido la decencia de buscar un curso de no haber tenido este recurso.

Encontré otras tortugas en potencia

Estas clases dominicales se hacían cada vez más complicadas, el profesor nos recordaba con frecuencia cada vez mayor que era importante que practicáramos y desarrolláramos habilidad, que lográramos velocidad porque el examen es una carrera contra el reloj. Los días se volvían semanas y ellas meses… Pero yo era el epítome de la despreocupación. A duras penas tomaba el lápiz para hacer las tareas del colegio, ¿creen ustedes que lo levantaba para hacer ejercicios que nadie iba a revisar? Por supuesto que no. Tenía otras cosas que hacer con mi tiempo. Cosas más interesantes. Ni siquiera la aparición de exámenes de ingreso anteriores, de los cuales yo no podía resolver ni la mitad y cuya otra mitad a duras penas podía leer me animó a dejar de contemplarme las uñas en mi tiempo libre.

En este punto, el lector con algo de sensatez entre su colección de valores personal estará preguntándose una cosa: ¿en qué diablos estaba yo pensando?
La respuesta es bastante sencilla: en nada, simplemente no estaba pensando en lo absoluto.

jueves, mayo 03, 2012

Un año como tortuga y otro no: 1.5- Economía


Apartándonos de la ESPOL, les cuento el pour quoi de mi carrera.

Escogí Economía con mucha más decencia que ese adefesio al que llamo lógica, o al menos eso creo.

Social y matemática, teórica y práctica, científica y empírica: la Economía era como un sueño hecho cátedra para mí. Había tenido clases de Economía un año durante el bachillerato. Un completo asco. Mi profesora era un asco, mi libro era un asco (y cuando un estudiante que nunca ha estudiado una materia puede determinar con certeza que el libro es un asco, entonces el texto en cuestión debe ser una completa ignominia)… pero lo que alcanzaba a divisar me había encantado.

A veces le digo a la gente que escogí Economía porque entonces tendría un apelativo especialmente diseñado para mí, "economista". No, no ingeniera en X, no licenciada en Y, no. Economista. Parece broma, pero no, de verdad me encanta eso y es una de las razones por las que escogí la carrera. Demándenme por ridícula. Oh, no, no pueden. Lástima.

Ridículas o no mis razones, las decisiones resultantes parecen sensatas. Es interesante.

jueves, abril 19, 2012

Un año como tortuga y otro no: 1 -Invierno


http://www.pixiv.net/member_illust.php?mode=medium&illust_id=25939944
Había escuchado de la ESPOL, por supuesto, tanto como había escuchado de cualquier otra universidad: el nombre, el estereotipo de estudiante y algunos chistes más o menos ofensivos concernientes a ellos. Me encanta esa cadena de "¿Cuántos alumnos de X universidad se necesitan para cambiar un foco?" Me mata cada vez. Es la única cadena que estoy dispuesta a recibir.
Así que yo sabía:
a) que la ESPOL era la Escuela Superior Politécnica del Litoral,
b) que los estudiantes eran todos nerds asociales con tendencias maniacas y
c) que para cambiar un foco, se necesitaban dos estudiantes: uno para cambiarlo y otro para calcular el ángulo/masa/vector de quién sabe qué cosa.

No, no estaba realmente empapada en el asunto, pero, miércoles, estaba totalmente seca en todo lo concerniente a universidades en general. Siempre me pareció que el día nunca iba a llegar, que mi vida se extendería infinitamente entre las paredes del colegio con sus cuervos blancos, sus frutas de estación, el intolerable y familiar aburrimiento y las babosas. Jamás, jamás tuve un diálogo conmigo misma que se extendiera más allá de un:
'Vamos a ir a la universidad cuando terminemos el colegio, ¿no?'
'Obviamente.'

Pero cuando me vi haciendo esas endemoniadas prácticas en las vacaciones previas a mi último año de colegio de repente la realidad me impactó como camión de 18 ruedas a peatón atarantado en la Vía a Daule. 'Me voy a graduar. Voy a ir a la universidad. DIOS. ¡¿Qué diablos voy a hacer?! No tengo idea de nadafuckfuckfuck.'

Por supuesto, yo había hablado del tema, yo había intercambiado opiniones con gente, yo respondía preguntas con calma indiferencia, como si estuviera lista desde pre-kinder, como si no hubiera cosa más sencilla para mí que eventualmente decidir qué quería hacer con mi vida, porque, sin presión de mis padres para escoger cierta carrera y mi... llamémosle facilidad para aprender, podía estudiar lo que quisiera. Pero, ¿qué? ¿Qué, maldita sea?

En esa época salieron esos dichosos rankings internacionales de universidades pregonando a la ESPOL como la mejor del Ecuador. Mi cerebro dijo: 'Vamos a ir a la ESPOL'.
Y yo le contesté: 'Ah, bueno.'


Somos inteligentes. " Vamos a la ESPOL.
Era simple lógica. O la forma más descabellada de tomar una decisión sobre la que no tenía información alguna con respecto a todas las otras variables que debí haber tomado en consideración.
 

miércoles, abril 18, 2012

Un año como tortuga y otro no: Prólogo


Tengo meses tratando de escribir esto. Fui pasando por: 'Lo haré cuando llegue a casa el primer día', 'Cuando termine el primer mes', 'Cuando se acabe el primer parcial', 'Cuando se acabe el pre', los ya algo desengañados 'Cuando venga del primer día de clases real, cuando ya esté realmente dentro', 'Cuando pase el mes de clases', y así parcial, semestre, vacaciones, segundo semestre y 'Dios, ¿ya tengo un año en la universidad?'

Dios me dijo: "Pues seh."

También añadió  que yo era una waga. Bastante innecesario el comentario, creo que esa información ya es de dominio público. Y un mejor término sería procrastinadora, en caso de que exista.

Pero en todo caso, jamás es tarde para escribir un blog que a duras penas tiene spam en ruso, rumano o lo que sea ese idioma en el chatbox. No me siento particularmente inclinada a buscar exactamente cuál es, no ahora.
Así que aprovechando un nuevo problema de internet (tengo una suerte para esos, ¿no les parece?) estoy redactando esta entrada que tanto quería sacar del camino, porque he querido tratar otros temas, pero la idea de saltarme una entrada hablando de mi nueva posición en el mundo como quelonio me hacía sentir irracional, pero verdaderamente culpable. Así que aquí vamos.

Holas. Soy K y estudio en la ESPOL. Se siente bastante wai decirlo.

Índice
4 ¿Es Invierno otra vez?
5 ...

**¡Esta obra está en proceso! El prólogo fue escrito hace unos días, ya tengo internet. Obviamente. No teman... no es tan largo como parece XDDD

domingo, enero 29, 2012

Yo como siempre estoy regresando del inframundo

Esta vez ha sido por mi primer año en la universidad, compréndanme. Pero no se preocupen, nulos lectores de TMMSSK, regresaré. Regresaré muy pronto.


Tengo nuevos traumas para compartir, nuevos fandoms que fangirlear, nuevas cosas gays que ver, leer y rever y releer... No puedo esperar para que lleguen las vacaciones, estoy harta de todo.


Hasta entonces, blog querido. Hasta las vacas.






Oh, ahora estoy en Tumblr, si a alguien le interesa.